En esta ocasión damos espacio en el blog a la historia de una maestra de plástica jubilada, que ha querido compartir con nosotros su experiencia en la escuela respecto al dibujo.

Graciela tiene ahora 66 años y ya está jubilada. En su vida profesional fue maestra de plástica y acompañó a los niños en su expresión a través del dibujo. O al menos eso intentó, porque fue un camino lleno de lucha y en solitario.

Cuando Graciela pudo establecerse definitivamente en una escuela en Argentina, allá por el año 1984, tuvo la oportunidad de observar que los niños de primer curso realizaban sus dibujos de forma espontánea los primeros días de clase. Después, poco a poco, estos dibujos se iban empequeñeciendo y haciéndose más rígidos y estereotipados.

Decidió comentar este hecho con los padres y el resto de maestros, pero no le dieron mayor importancia. Incluso sus compañeras en la escuela consideraron sus observaciones de “injustas” puesto que los niños hacían un gran progreso en sus trabajos. Las mismas que confinaban los dibujos en espacios reducidos de los cuadernos de los niños, en las últimas hojas y realizados con lápiz y goma, porque normalmente se trataba de colorear fichas fotocopiadas… En los cuadernos no debe aparecer “cualquier porquería”.

A medida que el curso avanzaba, los materiales de dibujo se iban gastando y no se reponían. Ella tuvo que ingeniárselas para conseguir materiales, muchos de ellos reciclados y otros que ella misma adquirió.

Sin embargo, por más que se esforzaba los dibujos seguían siendo esquemáticos, sin vida, reproduciendo lo que las maestras de curso les enseñaban. Y no es casualidad. Mientras la maestra de plástica está a cargo de los niños durante 1 hora semanal 36 horas al año, la maestra-tutora comparte 20 horas semanales 720 días al año. Así que su influencia es más que notoria.

Graciela no se daba por vencida, aunque la consideraran “la vieja loca de dibujo” por el punto de vista que sostenía respecto a su materia. Estas experiencias en la escuela la motivaron a escribir “Diario de Matías”, narrado desde el punto de vista de un niño sobre su experiencia en la escuela. Este texto lo compartió en un curso que realizaba junto con otros compañeros de profesión para dar la oportunidad de reflexionar sobre el tema.

Diario de Matías

7 de marzo de 1987

Hoy empecé 1° año estoy muy contento, algunos niños lloraban y no se desprendían de su mamá, pero yo tenía muchas ganas de conocer a mi maestra y a mis compañeros.

9 de marzo de 1987

Mi maestra se llama Micaela, es muy joven y linda, creo que la voy a querer mucho. Hoy conocí a la señorita Graciela, es la maestra de Dibujo, es vieja y usa lentes, pero en su clase me divertí mucho, me hizo reír, hice un dibujo hermoso, me puso “muy bien, te felicito”. Lo dibujé y pinté con fibras (rotuladores) de muchos colores.

15 de mayo de 1987

Hoy la señorita Micaela me dijo que no debo dibujar con fibra en el cuaderno porque se arruina, mi mamá me dijo que no debo dibujar muy grande, porque gasto muchas hojas y el cuaderno sale caro.

21 de junio de 1987

La señorita Graciela, nos hizo hacer un dibujo sobre “Soy abanderado”. Yo dibujé con lápiz, así si me equivoco puedo borrar, dibujé chiquito, así mi mamá no se enoja, y pinté muy suavecito así no hay que sacarle punta a los lápices de colores que se gastan.

9 de julio de 1987

Hoy conversamos con la Srta. Micaela sobre el 9 de julio, nos dio una fotocopia de la casa de Tucumán, debíamos pintarla. Yo la pinté celeste porque es el color que más me gusta, pero la señorita me dijo que no es celeste y me dio otra fotocopia para que la pintara amarilla.

21 de agosto

Ayer fuimos a visitar una granja. Hoy la Srta. Micaela nos dio una fotocopia con los animalitos que vimos y debíamos pintarlos, yo pinté una oveja azul, pero ella me dijo que no existen las ovejas azules. ¿De dónde habrá sacado entonces mi abuela la lana con la que me tejió ese lindo saquito? Ella me dijo que era lana de oveja…

22 de agosto

Con la señorita Graciela dibujamos el paseo a la granja, yo abrí el cuaderno y me puse a copiar de la fotocopia, pero la Srta. Graciela me dijo que dibujara como yo recordaba a los animalitos. Me salieron hermosos, pero cuando llegué a mi casa mi mamá me dijo que borrara todo, que las ovejas parecían chanchos y los caballos vacas y me hizo ella todo el dibujo.

25 de setiembre

La señorita Micaela nos dijo que el cuaderno debe estar siempre prolijo, que debemos escribir suavecito para poder borrar y que no se note. La Srta. Graciela dice que debemos dibujar con color, que no debemos borrar, que si nos equivocamos no importa, que lo volvamos a hacer hasta que nos guste, que lo que aprendemos lo hacemos para nosotros, no para los demás ni para tener la carpeta prolija.

26 de octubre

Mi mamá me sigue borrando cuando me equivoco en el cuaderno y me lo hace escribir otra vez en casa sin errores. En dibujo me porté mal, no me quedé quieto un minuto y le escondí la cartuchera a mi compañero de al lado.

15 de noviembre

Ya no me gusta más ir a las clases de dibujo. La Srta. Graciela dice que dibujo lindo, pero mi mamá me borra lo que yo hago. La Srta. Micaela nos da fotocopias porque dice que si dibujamos perdemos mucho tiempo.

18 de noviembre

La Srta. Graciela citó a mi mamá y le dijo más o menos esto:

“La clase de dibujo no es para que los niños terminen la escuela siendo grandes artistas, es para que desarrollen la observación y la imaginación, dijo que todo conocimiento parte de la observación y que en cada clase se nos plantea un problema que debemos resolver con creatividad, cada uno de los niños es un ser distinto y como si fueran huellas dactilares cada dibujo será diferente, que dibujar me ayuda a comunicarme, a aceptar mis errores y los de los demás, que en la vida debemos hacernos cargo de nuestros errores y asumirlos, pero no los podemos borrar…”

19 de noviembre

Creo que mi mamá no entendió lo que le dijo la Srta. Graciela, porque cuando llegamos a casa dijo “-¡Qué sabe esa maestra! ¡Apenas si habrá terminado la escuela primaria!” Lo que no sabe esa mamá, es que las maestras de dibujo en la mayoría de los casos tienen título secundario y después terciario o universitario.

Pero a nadie le interesa la problemática que significa el desfasaje entre el discurso de la maestra-tutora y la de plástica, por lo tanto arruinamos a generaciones enteras negándoles la posibilidad de ser creativos… ¡Después no nos quejemos de cómo nos va!

Hoy Matías, tiene 18 años y no consigue trabajo, tampoco se le ocurre que puede hacer para no perder su tiempo en los videosjuegos o tomando cerveza en la esquina con sus amigos. No dibujó nunca más y perdió su autoestima, está convencido que los demás tienen que hacer las cosas por él. Su madre no entiende qué le pasa.

Graciela L Cinello

Maestra de dibujo

Aunque ya han pasado los años y ésta historia sea un caso hipotético, me parece que no deja de ser un relato cargado de realidad aún en nuestros días. Es muy probable que siga siendo una circunstancia que se repite en muchas escuelas, sobre todo cuando el curriculum formativo se llena de carga lectiva. El dibujo no le interesa a nadie, pasa a ser secundario, una asignatura “de las de relleno”, casi innecesario a los ojos de muchos padres y maestros. Quizá no se tenga en cuenta que es necesario para el desarrollo creativo, que puede constituir una forma de aprender como las demás.

Como dice Graciela, la creatividad es cosa de todos. No se la neguemos sistemáticamente a nuestros pequeños, ni por ellos ni por nosotros.

Puedes leer también “El niño que olvidó dibujar”.

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