Durante todo este tiempo hemos ido comentando cuestiones como las diferentes características de los instrumentos de dibujo, la manera de coger el útil o algunos trucos para organizar el material en el espacio de pintura. Ha llegado el momento de hablar de las superficies de dibujo y de cuáles son más indicadas en cada etapa del desarrollo.

Entendemos como superficie de dibujo aquella en la que el niño desarrolla su actividad gráfica. Fundamentalmente existen dos tipos: las horizontales y las verticales. Así mismo, la posición del cuerpo resultante puede ser la de sentado directamente en el suelo, de pie o sentado frente a una mesa.

Como se deduce de esto, el proceso de maduración del niño será el que marque la adecuación de cada tipo de superficie por la posición del cuerpo que resulta. ¿Y cómo es este proceso?

Hay tres leyes que rigen el desarrollo madurativo del ser humano:

  1. El control del cuerpo se consigue de cabeza a pies: el niño primero logra mover su cabeza de un lado a otro, luego se voltea, se sienta, gatea y al final se pone de pie para dar sus primeros pasos.
  2. El control de las extremidades se hace de la parte más cercana al cuerpo a la más lejana. Así pues, durante los primeros meses se mantienen los brazos y manos pegados al cuerpo y poco a poco se van separando de éste y se utilizan de forma cada vez más especializada.
  3. El niño vive su cuerpo primero como un todo, y paulatinamente va tomando conciencia de las partes que lo forman y las puede utilizar de manera independiente. Por eso, al dibujar, el movimiento que se realiza en los primeros años es amplio e incontrolado porque se hace con todo el cuerpo y desde el hombro, y poco a poco se va asumiendo mayor control hasta llegar a las falanges de los dedos y la muñeca.

Tomando todo esto en cuenta, podremos enfocar mejor el tipo de superficies que debemos proporcionar según cada etapa:

Desde los 18 meses hasta los 3 años

El acto grafomotor está regido por todo el cuerpo y un poco después por el hombro, por lo que es conveniente proporcionar superficies de dibujo grandes, como el papel de embalar sobre el suelo o las pizarras, que contribuyan a desinhibir el movimiento del cuerpo y respeten esta “falta inicial” de control sobre el movimiento fino.

Desde los 3 a los 4 años y medio

Los soportes seguirán siendo de gran formato, pero se irán reduciendo poco a poco a medida que el niño avance en su control, hasta llegar al tamaño folio estándar. En este período comenzará a estar sentado frente a una mesa, aunque es bueno que siga dibujando sentado en el suelo o frente a un caballete o pizarra.

De los 4 años y medio en adelante

El aumento en su control postural y grafomotor hará que la posición sentado frente a la mesa sea de su preferencia, y las otras dos se adopten de forma esporádica. Seguiremos proporcionando papeles tamaño folio y probar con formatos más pequeños, siempre y cuando el niño se sienta cómodo con ello.

¿Y cuál es la posición correcta? Para que la posición de sentado sea correcta y se adquiera un buen hábito postural, debemos tener presente que:

  • la mesa debe estar a la altura del torso y la silla a la de las escápulas del niño
  • debe existir una pequeña distancia entre el cuerpo y el borde de la mesa
  • los pies deben estar bien apoyados al suelo – Espalda y brazos deberán formar ángulos de 90°
  • la espalda ha de estar bien apoyada aunque ligeramente inclinada hacia la mesa 

En definitiva, el objetivo es conseguir una posición relajada y cómoda, que permita al niño realizar su actividad de forma placentera durante el tiempo que la lleve a cabo.

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