NO AYUDES A TU HIJO A DIBUJAR

No ayudes a tu hijo a dibujar

Como madre, me he encontrado muchas veces que mis hijos me han pedido ayuda para hacer un dibujo. La primera respuesta ante esta dificultad es ayudar al niño a dibujar, pero como grafopsicóloga no os recomiendo que lo hagáis. En este artículo os cuento por qué y os doy estrategias para afrontar estas situaciones reforzando las capacidades de vuestros pequeños.

Deja que descubra sus capacidades y limitaciones en el dibujo

Estoy segura que en algún momento os ha sucedido que vuestro hijo o alumno está frente a su dibujo, y quiere hacer alguna forma o figura que se le parece resistir. Esto suele pasar cuando el niño se da cuenta de que en su papel podría representar cualquier cosa de la realidad, pero después el resultado no es el mismo que lo que han visto (entorno a los 4-5 años empiezan a darse cuenta). También sucede cuando se comparan con algún amigo o compañero que esté más avanzado que ellos en esto de dibujar (según su punto de vista, claro).

Esta es una etapa crítica a la que le debemos prestar atención, ya que si esta situación se repite muchas veces hay niños que incluso dejan de dibujar. Entonces, ¿por qué no ayudarles? Sé que como padres o educadores, la primera reacción es aliviar esa frustración en el pequeño y contribuir a que acabe exitoso el dibujo. Pero esa pequeña contribución por nuestra parte les hace entender que sin nuestra ayuda no son capaces. Ese “éxito” no es suyo sino nuestro. Además son frustraciones que es necesario afrontar para salir reforzados de ellas (como adultos ya sabemos que la resistencia a la frustración es un entrenamiento que nos va a ser muy útil ante las adversidades de la vida).

Mi propuesta: Ayúdale a hacerlo por sí mismo

Ya lo decía María Montessori hace algunos años “Ayúdame a hacerlo por mí mismo”. Por eso yo os propongo utilizar esos momentos de dificultad como un poderoso aprendizaje sobre sus capacidades, de forma que salga reforzada su autoestima. Si son ellos mismos quiénes, con sus propios recursos, afrontan la situación será mucho más significativo ese aprendizaje y sin duda experimentaran la satisfacción de haberlo hecho por ellos mismos. Os propongo seguir unas sencillas pautas para acompañar estas situaciones:

– Llévale a lo concreto: en situaciones de dificultad el niño se centra en lo que no puede hacer y suele generalizar respecto a lo que no sabe. Llevémoslo a descubrir lo que sí sabe, qué objetivo persigue y cómo puede alcanzarlo en este momento concreto. Y si aún no es su momento para conseguirlo, hagámoselo ver objetivamente en base a sus capacidades evolutivas.

– Parte de sus capacidades: seguro que en algún momento anterior nuestro pequeño ha realizado algo similar o ha sabido hacer algo que no creía que podía inicialmente. Todo dibujo comienza por un sencillo trazo, una línea o un círculo, que poco a poco se transforman en algo más elaborado.

– Acompáñale en el proceso: es importante mantenerse a su lado, ya que esa frustración que siente es real. Sentirse apoyado y respetado le da fuerza para superar el reto.

– Reconoce su esfuerzo: consiga o no el resultado esperado, el niño ha puesto todos sus medios disponibles en ese momento para lograr lo que quería. Eso ya es un logro en sí mismo. Además, si nos centramos en el proceso y no tanto en el resultado aliviaremos mucha presión sobre si hizo o no lo que quería.

Evita cualquier juicio de valor: recuerda que en estas situaciones el niño se ve sometido a mucha presión, una presión nacida desde su propio interior. Cualquier juicio sobre sus sentimientos o sus realizaciones, una corrección o una comparación con lo que otro niño o niña haría, harán que el niño viva esta situación ante el dibujo como algo realmente negativo, por lo que conseguiremos el efecto contrario a lo que pretendemos.

Os pondré un caso real que presencié hace poco para ejemplificarlo. Héctor, de casi cinco años, estaba dibujando la leyenda de San Jorge y quería dibujar el dragón. Aun no se había puesto a intentarlo cuando, muy enfadado, gritó que no podía, que era muy difícil, y estalló el llanto… Como adulto, lo primero que se te viene a la cabeza es: “Pobre, lo está pasando mal… vamos a ayudarle y así se le pasa….”. Sin embargo su madre con mucha calma, le preguntó:

– A ver… ¿Qué partes tiene un dragón?

Héctor entre sollozos, le dijo: “Pues cabeza, cuatro patas, un cuerpo y una cola”.

“Vale” le dijo su madre. “¿Por dónde empezamos?” Héctor le dijo que por la cabeza.

“De acuerdo. Y ¿cómo dibujamos la cabeza?”– le contestó su madre.

“Con un círculo”– dijo Héctor.

“¿Y tú sabes hacer un círculo?” – le preguntó su madre de nuevo.

“Sí” -dijo Héctor. Y en seguida se puso a dibujar la cabeza.

Con este diálogo siguieron madre e hijo, hasta que el niño completó el dibujo. La madre no hizo un trazo, pero tampoco se desentendió de esta situación. A su lado, con calma, fue acompañando a Héctor hasta que dibujó lo que quería, por sí mismo y a su manera.

Pero podría ser que realmente el niño no se sienta capaz de hacer un dibujo o que el resultado no se corresponda con lo que se imaginaba en su cabeza. Yo misma he vivido en casa alguna situación así, en la que mi hijo mayor me decía: “Pero mamá, esto no es como lo que yo veo con los ojos. “ Mi respuesta ante esto siempre intenta ser sincera. “Cariño, aún no es el momento para dibujar así. Aun falta algún tiempo, cuando ya hayas hecho muchos dibujos y tu cabeza y tu mano tengan más práctica, lo harás.”

Os aseguro que hubo una época con él en que se frustraba mucho, y lloraba de rabia. Incluso dibujaba poco. Pero a medida que con estas estrategias le fui dando confianza en sus capacidades, sus ganas por dibujar no han parado de crecer. Eso y NO JUZGAR sus dibujos, NI CORREGIRLOS, NI COMPARARLOS (cómo ya hemos comentado).

Y si nada de esto funciona, mi consejo es que JAMÁS debéis forzar hacer un dibujo. En este caso podemos utilizar las siguientes estrategias:

Mantener un espacio siempre disponible para poder dibujar, con materiales atractivos y adecuados a su edad.

Presentar superficies de dibujo diferentes, como un espejo, un pergamino o una mesa de luz.

Crear vuestra pintura casera (como el cocinar, los niños usaran mejor algo que ellos mismos han hecho)

Hacer juegos lúdicos que impliquen la actividad de dibujo, como dibujar en pareja, en grupo o adivinar a través del dibujo. O podéis encontrar más ideas aquí y aquí.

Aproximarles al dibujo a través de los cuentos, como el de “Casi” o “El punto” de Peter H. Reynolds, o los de Hervé Tullet que proponen dibujar de una forma lúdica.

 Todo ello siempre en un ambiente distendido y relajado.

Espero que todas estas pautas os proporcionen herramientas para acompañar a vuestros pequeños en los momentos de dificultad frente al dibujo. ¡Y no olvidéis comentar cómo ha ido!

Gracias por seguir ahí y feliz año a todos

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10 comentarios
    • Judit Cueto
      Judit Cueto Dice:

      Exacto. La alabanza ejerce de baremo externo de lo que el niño hace. Muchos adultos valoran el dibujo sobre el resultado final (su estética, si se asemeja con la realidad,…). El niño al final ya no crea por el propio placer de crear, sino que se dirige a si el resultado agrada o no al adulto. Es en este punto cuando muchos niños pierden ese interés innato en ello o empiezan a creer que no saben dibujar. Yo propongo que si nos preguntan sobre el dibujo, nos centremos más en el proceso que han seguido hasta completarlo, incluso retornando su pregunta en que realice su propia valoración. Gracias por tu pregunta, me permite aclarar un poco más el articulo. Gracias!!

  1. Antu
    Antu Dice:

    Genial el articulo. Mi hija de 3 y medio esta con el “no me sale”. Yo soy diseñadora grafica, por lo que siempre dibujo. Ella muchas veces me pide que le dibuje por ejemplo dinosaurios y termino llenando la hoja con una historia q ella va creando y yo voy ilustrando. Pero ahora con esta situacion, en donde no la veo animada a dibujar, me cuestiono si en realidad al complacerla con mis dibujos tambien se generó una frustracion mayor al no poder dibujar lo q ella quiere. Como no esta escolarizada, la acompaño en estos procesos y me gustaría saber si existen actividades o herramientas q me puedan ayudar. Gracias!!!

    • Judit Cueto
      Judit Cueto Dice:

      Gracias por compartir tu experiencia conmigo, Antu! Yo recomiendo dejar al alcance de cada niño el material de dibujo que más le guste utilizar y que sea adecuado a su edad. A los 3 años cualquier instrumento que permite el agarre con la palma de la mano y sea resistente es adecuado. Por lo demás, yo siempre propongo mantenerse en un segundo plano, dejar que el niño haga libremente, mantenerse cercano y no juzgar la obra a lo largo del proceso creativo. en definitiva, dejar fluir el dibujo tal cual nace de cada niño. Espero que disfrutéis mucho juntas del dibujo! Un abrazo

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