Hace ya bastantes años que existe un creciente interés por la cultura oriental, por sus artes, su filosofía e incluso su estética. Recuerdo hace un tiempo ver por las calles de Barcelona personas realizando cuadros con motivos y signos orientales en forma de pergaminos y siempre me llamó la atención el modo en el que esas personas los hacían. Más allá de la cuestión estética, este arte de dibujar y escribir es un recurso que puede aportar muchos beneficios a los niños para tratar y corregir problemas con la escritura. En este artículo veremos cuáles son.

Las principales dificultades a las que se enfrentan los niños con problemas en su escritura son, por un lado, realizar un correcto agarre del lápiz y por otro, dar fluidez a los trazos cuando escriben. Como resultado vemos una escritura lenta y torpe, o bien deformada e ilegible.

Sin la ayuda profesional necesaria, una de las formas en las que se corrige esta “mala escritura” es repitiendo una y otra vez las letras en cuadernos de caligrafía, partiendo de la idea que, practicada repetidamente, lleva a los niños a perfeccionar los movimientos de la escritura. Pero con ello solo se consigue que el pequeño con dificultades aumente su aversión hacia ella y rechace cualquier actividad que implique escribir, además de no mejorar.

Por eso, cuando existen problemas de escritura, es necesaria una aproximación paulatina a ésta, con técnicas y actividades que potencien el control grafomotriz y que resulten atractivas para el niño. De ahí que la pintura y la caligrafía oriental sean un excelente recurso de reeducación gráfica y su práctica aporte grandes beneficios a estos niños.

La pintura y la caligrafía oriental

La pintura oriental es una de las formas de arte más ancestrales que se conocen, siendo los paisajes el tema principal de las obras. Los pinceles que se utilizaban en los comienzos se hacían de materiales como el oro o el marfil, y solo eran accesibles para los más ilustres. Poco a poco fue accesible a la población general y su influencia traspasó fronteras.

En cuanto a la caligrafía, llamada Shufa (en China) o Shodo (en japonés “el camino de la escritura”), se considera un arte por sí mismo, ya que en su trazado se expresa una gran belleza y espiritualidad, y es muy habitual encontrarla acompañando las pinturas como parte de la expresión artística, para describir lo que se representa y situar la obra en el tiempo. Incluso en Oriente se llega a afirmar que es el arte más fundamental de todos, la fuente de la que fluyen las demás tradiciones artísticas, y que, quién la practica, puede llegar a entender la fluidez entre la energía de su yin y su yan.

Tanto en la pintura como en la caligrafía, el pincel se vive como una prolongación del cuerpo para dejar su impronta en el papel y un simple gesto con la muñeca, cambia radicalmente el movimiento dando un nuevo aspecto a los signos. De hecho, el pincel junto con el papel, la tinta y el tintero son calificados como los “4 tesoros”.

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Los beneficios de la pintura y la caligrafía oriental

Aunque pintar o dibujar símbolos con el pincel pueda parecer una forma más de dibujar, las peculiaridades que tiene la pintura y la caligrafía oriental hacen de ellas un recurso único para potenciar la práctica grafomotriz, en especial para los niños que presentan dificultades a la hora de escribir, ya que no solo les ayuda en la técnica sino también en aspectos más profundos a nivel cognitivo y emocional.

Estos son los principales beneficios de su práctica:

  • Mejora el agarre o prensión de la pinza digital
  • Corrige malas posiciones del cuerpo, ya que requiere una postura determinada para realizar los movimientos
  • Mejora el control motriz de la mano, los dedos y la muñeca, así como su movilidad
  • Aumenta la motivación al tratarse de un estímulo novedoso
  • Mejora la atención y la concentración
  • Permite la relajación y la introspección

Además de todo esto, los niños experimentan con materiales que no son los típicos o habituales, ampliando así su experiencia artística. De este modo adquieren nuevas destrezas para manipular distintos instrumentos y pinturas.

Existen cada vez más lugares donde aprender y practicar esta técnica ancestral. En España, por ejemplo, tenemos Casa Asia con sede en Madrid y Barcelona, pero se pueden encontrar muchas otras escuelas privadas en otros puntos de España. Respecto a los materiales, es recomendable usar papel de arroz u otros que absorban bien la tinta. En cuanto a los pinceles y la tinta existen muchos lugares donde adquirirlos, por ejemplo en Barna Art. Puedes también encontrar en nuestra tienda un kit para principiantes con todo lo indispensable.

Quiero agradecer desde aquí a Sophie Larcher de Arte libre por la inspiración para este artículo, la cesión de las imágenes y por la información proporcionada sobre dónde adquirir estos materiales.

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