Una de las consultas más habituales cuando aparecen dificultades en el aprendizaje de la escritura es si el niño o la niña hacen un agarre correcto del lápiz. Por todos es sabido qué dedos están directamente implicados en la escritura, pero no todos conocen la forma más eficiente de coger el instrumento. Lo que está claro es que tener esta información puede marcar la diferencia a la hora de adquirir unos buenos hábitos en el aprendizaje de la escritura. Veamos de qué se trata.

En el acto de escribir el sujeto que dirige los movimientos es el elemento más importante de todos, y tanto el espacio como los instrumentos que se utilizan deberán adaptarse a él. Por ello, antes de comentar cuál es el agarre más adecuado al escribir, es necesario conocer las fases previas que llevaran al pequeño a una prensión madura. Sabiendo lo que es esperable y que no lo es, nos resultará más fácil intervenir si es necesario y así prevenir que se automaticen agarres disfuncionales.

¿Cómo evoluciona la prensión?

Desde que el bebé a los tres meses va perdiendo el reflejo de presión involuntaria y pasa a la prensión por contacto, se inicia todo un complejo proceso madurativo que se extenderá hasta aproximadamente los 6 años de edad, cuando será capaz de iniciar un trabajo psicomotriz tan complejo como es el de la escritura. Para ello, será necesaria la maduración de todos los segmentos anteriores a los dedos, desde el hombro hasta la mano.

Se pueden observar distintos patrones en este recorrido, que varían sensiblemente en cada niño según sus condiciones personales:

Prensiones inmaduras

Esta primera etapa se extiende hasta los 3 años aproximadamente. El instrumento se sostiene con la palma de la mano, habitualmente sin apoyo del antebrazo, y los trazos se realizan gracias al movimiento del tronco, el brazo y la muñeca.

Prensiones intermedias

Su aparición tiene lugar entre los 3 y los 4 años y medio más o menos, y se puede apreciar mayor movilidad en las articulaciones de la muñeca y el codo, pero los dedos siguen aún estando rígidos. Ahora el niño apoya el antebrazo, por lo que consigue realizar movimientos más estables.

Prensiones maduras

Suelen aparecer entre los 4 y los 7 años aproximadamente, y se caracterizan por el control dinámico de la muñeca y por la coordinación de los dedos. Ahora el movimiento de la mano al sostener el lápiz es más estable, gracias a que se ha conseguido aislar el movimiento de cada uno de los dedos, y a que las extremidades superiores ya no se encuentran tan involucradas.

En la siguiente imagen, se puede ver gráficamente esta evolución.

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Fuente: Entreteo

La prensión correcta

Como hemos podido ver al hablar de los diferentes patrones, es más o menos hacia los 5-6 años cuando el niño establece una prensión madura y comienza a automatizar ese agarre a medida que le resulta funcional. Una vez ocurre esto, introducir correcciones será mucho más difícil. Por eso es importante seguir su evolución.

La prensión que se ha visto más funcional a lo largo del tiempo es la denominada trípode dinámica, ya que permite un movimiento más fluido y relajado de mano y dedos sobre el papel. En ella los dedos pulgar e índice se colocan en oposición ligeramente flexionados, apoyados sobre el dedo medio y el arco pulgar-índice, permitiendo la precisión del movimiento.

lapizhijo2

No obstante otros autores también consideran otro tipo de prensiones como funcionales:

  • prensión trípode interdigital, en la que la posición es como la trípode dinámica pero se coloca el instrumento entre el dedo índice y el medio,
  • prensión trípode lateral, en la que se sitúa el dedo pulgar por encima del dedo índice,
  • prensión cuadrúpode dinámica y cuadrúpode lateral, que se diferencian de la trípode en que se utilizan los dedos medio y anular también de apoyo.

prensión tripode lateral

En cualquiera de estas prensiones se ha de tener en cuenta que los dedos deben estar un par de dedos por encima de la punta y la mano debe quedar por debajo del renglón, para facilitar una correcta visión de lo que se escribe, así como la movilidad y la progresión en la escritura.

Sea como sea, lo importante es que permita el movimiento fluido de los dedos y al niño no le duela ninguna zona al escribir en períodos breves de tiempo. Desde aquí os recomendamos que, si el agarre que vuestro hijo realiza no le resulta funcional para escribir, optéis por la prensión trípode dinámica por todo lo que ya os hemos comentado.

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