Cuando un niño se dispone a dibujar, ya en sus primeros garabatos, muchos padres tienden a proporcionar todo tipo de materiales a sus pequeños sin tomar en cuenta el nivel de desarrollo psicomotor que han alcanzado ni la ergonomía de agarre del propio instrumento.

En este artículo hacemos un repaso por los diferentes instrumentos de dibujo y comentamos cuál es el mejor momento para emplearlos y qué ventajas e inconvenientes ofrece.

Conocer el proceso de desarrollo psicomotriz es clave

Repasemos un poco los hitos en el desarrollo de la psicomotricidad fina. Como vimos en el artículo sobre la edad más adecuada para el aprendizaje de la escritura, el gesto en pinza se consolida en el período comprendido entre el año y los tres años, concretamente a los dos años y medio.

Cuando aparecen los primeros monigotes, sobre los 3 años y medio, el niño ya ha ampliado su repertorio de movimientos con el instrumento, pero aún necesitará un par de años más para mostrar un mayor control de la mano que le permita perfeccionar la técnica de agarre con sus manos y dedos.

Estos datos son fundamentales para entender porqué unos materiales son más adecuados que otros en función de la etapa de desarrollo del pequeño.

Los instrumentos de dibujo, cada uno en su momento

Una vez que hemos repasado los principales acontecimientos que se suceden en el desarrollo de la psicomotricidad fina, será más fácil entender porque cada instrumento de dibujo es más adecuado en cada una de las etapas.

Cuando los niños son muy pequeños, antes de iniciar el período del garabateo, lo más adecuado es ofrecerles materiales con los que pueda desarrollar la sensorialidad a través del tacto. Por eso es bueno que puedan tocar los materiales directamente con sus manos y sentir la pintura entre sus dedos, apreciando las texturas. Se pueden utilizar alimentos o pintura de dedos casera para evitar peligros cuando se la lleven a la boca.

Al iniciarse el gesto gráfico (hacia los 18 meses) ya podemos presentarles los primeros instrumentos de pintura, teniendo en cuenta las características de cada uno de ellos:

Las ceras

Su forma permite un agarre ergonómico en las primeras etapas del desarrollo psicomotriz, cuando el pequeño utiliza toda su mano para coger los objetos. Además produce un trazo grueso, con lo que hay un mayor contraste entre el fondo blanco de la hoja y el color, y aguanta bien la presión que el niño ejerce sobre el papel.

De esta manera el pequeño comprueba el efecto de su movimiento sobre la superficie y no se cansa su mano en exceso.

Las tizas y carboncillos

Al igual que las ceras, las tizas permiten un agarre firme y producen un trazo grueso, pero no son tan resistentes a la presión que el niño realiza sobre la superficie. Lo más recomendable es que sean gruesas y cortas para evitar su rotura.

Los carboncillos son algo más finos y es preferible comenzar a utilizarlos en una etapa más avanzada, hacia los 4 años cuando el control del gesto en pinza es mayor y la presión de los trazos ha disminuido.

Los pinceles

Es un instrumento de fácil agarre y se desliza suavemente sobre el papel, por lo que se puede usar a lo largo de las diferentes etapas de su desarrollo.

Para ello, comenzaremos con pinceles más gruesos al principio y dejaremos los más finos para después, cuando el niño pueda realizar sus movimientos con mayor precisión y la presión haya disminuido.

Debemos tener en cuenta que hasta que no aparece la representación de formas y figuras en los dibujos, el fenómeno del punteado es muy común y se realiza enérgicamente, con lo que se puede dañar la punta del pincel.

Los rotuladores

Permiten un trazo más fino y requieren también de una mayor destreza, pero se deslizan suavemente sobre el papel.

En el mercado tenemos rotuladores de diferentes medidas y grosores, por lo que podremos ir adecuando su uso en función de la edad del niño. Solo hay que tener en cuenta que, al igual que pasa con los pinceles, para que los rotuladores se utilicen adecuadamente es necesario que el niño tenga un buen dominio del instrumento y la presión al dibujar haya disminuido, ya que fácilmente pueden hundir la punta en su interior.

Los lápices de colores

Aunque suele ser el material estrella en muchos hogares y escuelas, los lápices son sin embargo uno de los instrumentos que conllevan más esfuerzo al escribiente, ya que no se deslizan tan suavemente sobre el soporte y esto comporta un cansancio añadido al propio movimiento de la mano.

Por eso es mejor dejar este instrumento en etapas en las que el gesto gráfico ya está dominado, hacia los 7 años, porque el niño ya puede adaptar el movimiento y la presión en función del instrumento de dibujo que está utilizando.

Como veis, la forma y trazado de cada instrumento va a ser la que condicione su uso en cada etapa del desarrollo infantil. Después serán los intereses de cada niño por uno u otro estilo de trazado lo que determinará qué instrumentos son de su preferencia y cuáles no. Aquí puedes encontrar unas cuantas propuestas para desarrollar la psicomotricidad fina a través de dibujo.

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