Sin duda esta es una pregunta de difícil respuesta porque, aunque el desarrollo psicomotor sigue unas etapas más o menos claras en función de la edad del niño, son muchos los factores que están implicados en la evolución cognitiva y motora de cada uno de ellos.

La cultura en la que el niño está inmerso, así como el tipo de estimulación que reciba en casa son algunos de los factores que influyen sin duda en este proceso evolutivo. Así, si un niño tiene un contacto frecuente con el lenguaje escrito, si el lenguaje que utilizan sus padres es rico y variado, y tienen la oportunidad de desarrollar adecuadamente su psicomotricidad fina, ese niño o niña tendrá mayor facilidad para una correcta adquisición de la escritura.

Pero no debemos olvidar que el desarrollo neurológico es el que va a marcar los progresos en este proceso. Avanzarse a él es forzar un ritmo que la naturaleza no está dictando. El dominio del gesto gráfico no es posible si previamente no existe un buen desarrollo psicomotor, y especialmente de los movimientos finos.

Para lograr un aprendizaje de la escritura respetuoso con los ritmos naturales de los niños, es necesario pues, conocer cómo evoluciona su psicomotricidad fina, ya que para poder escribir el niño ha de pasar de concebir su mano como un todo a saber hacer una serie de movimientos de traslación y rotación con ella, así como articular sus dedos de forma independiente.

Evolución de la psicomotricidad fina en el niño

A continuación te detallo las principales fases que se suceden en el desarrollo psicomotor, hasta que el pequeño logra un buen dominio del gesto de escribir.

De 0 a 12 meses

Durante su primer año de vida, el pequeño irá adquiriendo la destreza necesaria para poder abrir su mano y coger los objetos, usando para ello todos sus dedos en conjunto. Puede sostener con fuerza un objeto agarrándolo con el gesto en puño, de forma que así toma conciencia del mismo y lo conoce. El niño centra la atención en el objeto que está agarrando más que en cómo su mano ha realizado esa acción.

De 1 a 3 años

En esta etapa ya es más consciente de sus dedos como partes divisibles de su mano, y que puede mover de forma aislada. Puede apretar el teclado de un teléfono o pasar las hojas de los libros, y es capaz de sostener pequeños objetos utilizando el índice y el pulgar (gesto en pinza).

Es en esta etapa en la que aparecen sus primeros garabatos, primero con movimientos rápidos e incontrolados y luego con gestos circulares simples y combinados, pero aun no es la visión la que controla el movimiento.

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De 3 a 5 años

En este período ya puede realizar movimientos más complejos con sus dedos, como atarse los cordones, usar las tijeras o ensartar cuentas en un hilo. A la hora de sostener un instrumento de dibujo, su nivel de motricidad le permite hacer trazos más precisos y controlar los movimientos de tal manera que inicia el camino a la representación de conjuntos de formas.

Es por eso que en esta etapa es en la que aparecen las primeras formas humanas en sus dibujos, desde el “renacuajo” (hacia los 3,5 años) a los primeros esquemas de figuras humanas con cabeza, cara, tronco y extremidades (alrededor de los 5 años). El niño pone nombre a sus dibujos, lo que significa que para él ya tienen un significado, son un signo que representa algo.

De 5 a 7 años

Se aprecia un claro avance respecto a la etapa anterior. La mayoría de niños consolidan su capacidad psicomotora y perfeccionan los movimientos que realizan con sus dedos y manos. Pueden cortar, pegar y trazar formas con criterio respecto lo que quieren conseguir. Alcanzan un control total sobre todas aquellas tareas rutinarias de su vida cotidiana, entre las cuales destaca un mayor control en la escritura.

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A partir de los 7 años

Esta es la fase más importante en lo que a escritura se refiere, ya que el niño comienza a controlar los movimientos específicos de las letras y entiende el lenguaje escrito como un medio de comunicación y de expresión personal.

Pero no será hasta los 8 años aproximadamente cuando alcanza un buen dominio de los movimientos a realizar con el instrumento de escritura y es vital seleccionar un modelo de caligrafía que facilite este proceso.

Como vemos en este rápido repaso por la evolución de la psicomotricidad fina en los niños, el momento óptimo para iniciar la escritura se sitúa entorno a los 6 años, pero al tratarse de movimientos muy precisos y concretos serán necesarios varios años de práctica para poder lograr un movimiento fluido y unas formas correctamente trazadas.

Pretender que un niño aprenda a escribir antes de la edad adecuada según su propio desarrollo psicomotor y cognitivo no solo es desmotivador para el niño, sino contraproducente para su proceso natural de desarrollo, puesto que queremos llegar a una etapa que aun no se ha alcanzado. Será la observación de su desarrollo y el respeto hacia sus intereses y motivaciones lo que determinará que este proceso se inicie antes o después.

Tener esto en cuenta es vital para ahorrar a miles de niños la frustración y sentimiento de incompetencia que genera un incorrecto aprendizaje de la escritura.

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