Desde que el hombre es hombre, ha utilizado el dibujo como medio de expresión y de conexión con el medio que le rodea. Esta necesidad de crear y re-crearse es algo innato en el ser humano. El dibujo aparece como si estuviera programado por algún código genético generación tras generación a través de las pequeñas manos de los niños. ¿Tiene el dibujo algún valor terapéutico? Si es así, ¿cómo funciona? Veamos qué papel juega el dibujo en los procesos terapéuticos.

Del dibujo como rito al dibujo como terapia

Ya en la Prehistoria, el dibujo sirvió como medio para dar un sentido a la propia existencia y como un modo de interactuar con la naturaleza, invocando a los espíritus o como parte de un ritual de curación o de transición vital. En la antigüedad clásica se consideraba beneficioso para encontrar el equilibrio con el propio ser.

Sin embargo, la consideración del dibujo como un acto terapéutico no llegó hasta principios del siglo XX, vinculado al ámbito sanitario como ocupación de los enfermos, quienes podían comunicar por medio del dibujo sus bloqueos y conflictos internos, tomando así un efecto curativo.

Será gracias a Edith Kramer y Margaret Naumburg que se introdujo la terapia a través del arte en el acompañamiento a niños y adolescentes con dificultades, lo que propició mayor investigación sobre el tema y el reconocimiento del arte como práctica terapéutica.

Es necesario mencionar en este recorrido a Donald Winnicot, quien supervisó durante la Segunda Guerra Mundial los albergues infantiles de los niños ingleses que habían sido evacuados. Este importante psicoanalista no sólo reconoció el papel del dibujo como elemento diagnóstico, sino que lo consideró una herramienta básica de trabajo para facilitar la relación entre el niño y el terapeuta, donde ambos forman parte de un mismo juego, haciendo hincapié en el poderoso trabajo creativo que éste permite.

El valor terapéutico del dibujo

Entre los muchos beneficios que aporta el dibujo, destaca sin duda su función de proyectar (sacar fuera de sí) aquello que está causando el malestar o sufrimiento, cambiando el punto de vista sobre esa cuestión y ofreciendo un papel más activo en el proceso terapéutico (yo creo y elaboro mi historia sobre el papel).

El niño conecta con su mundo interior y a la vez pone cierta distancia, que le permite reelaborar un suceso determinado y crear un hilo conductor a través de una historia que va evolucionando y en la que se permiten “acciones” (por ejemplo, violencia hacia alguien en particular) que en la vida real no llevaría a cabo.

De esta forma el niño calma su angustia, cambia el foco de atención, crea su historia y se reconstruye. Es sin duda en esta posibilidad de crear “escapándose de la mente racional” donde reside su gran fuerza terapéutica.

Por todo ello, el dibujo se convierte en una oportunidad para alcanzar un conocimiento más profundo de uno mismo, incluso aunque nuestro consciente no sea capaz de ponerle palabras. El solo hecho de crear ya repercute positivamente en la autoestima, y ofrece nuevas vías de expresión y comunicación, más allá de las limitaciones que impone el lenguaje verbal. Y por supuesto, potencia la creatividad, dando nuevas soluciones a los mismos problemas.

Aplicación práctica del dibujo en los procesos terapéuticos

El dibujo, como forma de expresión y comunicación inherente en las personas (pese a que con la edad entre en desuso), posibilita el trabajo en diferentes problemáticas, sea cual sea la edad del que hace terapia.

Así, se ha empleado en niños con necesidades educativas especiales, víctimas de malos tratos, con trastornos de conducta o con déficit de atención e hiperactividad, por citar algunos ejemplos. También se utiliza en personas con enfermedades terminales o como terapia ocupacional en centros residenciales.

Como veis sus posibilidades son infinitas y aún queda muchos ámbitos y problemáticas en los que explorar sus aplicaciones y beneficios.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *