Hace unos días compartimos en nuestro Facebook un cartel sobre el tipo de estimulación que preferimos para nuestros hijos y se generó mucho debate, por lo que he decidido tratar la cuestión más ampliamente.

No cabe duda que desde que apareció Internet y las nuevas tecnologías irrumpieron en nuestras vidas, la manera de aprender, de relacionarnos, de trabajar o de comerciar ha cambiado radicalmente.

En general, las nuevas tecnologías han conseguido facilitar nuestras vidas en muchos sentidos, pero también han provocado una desnaturalización de nuestro contacto con el entorno como seres humanos y sociales que somos.

Mientras que, por un lado, nos sirven para progresar y procurarnos una vida más cómoda y fácil, por otro nos desconectan de la realidad y aceleran nuestro ritmo de vida. Si ya siendo adultos nos pasamos gran parte del día delante de una pantalla, ya sea por ocio o trabajo, y nos cuesta dosificar su uso (esto lo veo por todas partes…), imaginemos el impacto que esto tiene en los niños. No es de extrañar que una madre hiciera un contrato para el uso del iphone que le regaló a su hijo… 

Estimulación a través del dibujo

Tomemos como ejemplo la actividad de dibujar. Comparemos brevemente cómo estimulamos dibujando en un dispositivo táctil y cómo es la experiencia si el dibujo se hace de la forma tradicional en las siguientes áreas:

La capacidad espacial

El dispositivo táctil tiene una dimensión concreta. El espacio para dibujar puede ser más pequeño, pero nunca más grande que el del propio dispositivo. Por tanto, condiciona el tamaño del dibujo.

En cambio, el dibujo tradicional, permite multitud de formatos. Y si nos quedamos cortos se pueden añadir cuartillas. De esta manera, el espacio de trabajo se adecua al gusto de cada uno y permite tomar conciencia del espacio de una forma más real.

El trabajo manipulativo

Las aplicaciones de dibujo no permiten manipular el material. El niño no puede coger con sus manos un pincel, unas ceras o unos lápices, si no que usa sus dedos para toda la actividad. Tampoco puede manipular la hoja según necesite. Quizá pueda girar la pantalla, pero si quisiera pintar en vertical o usar la parte posterior de la supuesta hoja, la cosa se complicaría.

Cuando la actividad de dibujo es al estilo tradicional, el niño puede palpar los materiales, acomodar su mano a cada instrumento, percibir a través de sus sentidos las diferencias entre hacer un trazo con pincel a uno con rotulador. El sentido del tacto se enriquece.

La percepción visual

Las pantallas se ven influidas por la luz. Al tratarse de pantallas se pueden crear reflejos y según la posición los colores se aprecian de manera distinta, por lo que es más fácil confundir la visión real del dibujo.

Cuando un niño dibuja en su escritorio o mesa de dibujo, puede apreciar los colores directamente de la realidad, sin que una pantalla haga de filtro perceptivo, ni deba preocuparse de cómo colocarla para que no haya reflejos o se ennegrezca según incida la luz.

El trabajo corporal

Con un dispositivo táctil la posición del cuerpo se vuelve más estática y los movimientos se limitan en una superficie concreta. Al reducirse el movimiento, la posición que adopta el niño es más rígida. No se da el vaivén que permite el dibujo tradicional de “ahora cojo el rojo, cambio al amarillo”,.. todo queda concentrado a ese cuadrado táctil.

Con la actividad de dibujo al modo tradicional hay más interacción del niño con lo que le rodea, una íntima cooperación entre el espacio de trabajo y el pequeño dibujante. También debemos tener en cuenta que gracias a la ejercitación de los movimientos con la mano, el trabajo psicomotor es más completo y se crea un recuerdo motor específico en la parte sensoriomotora de nuestros cerebros.

La capacidad creativa

Como hemos apuntado, las aplicaciones de dibujo existentes estructuran la actividad, puesto que ya les viene dado el espacio donde dibujar, los materiales a utilizar e incluso los colores disponibles. Todo ello pauta desde un inicio el trabajo de creación del pequeño. En cambio, ante una hoja en blanco y con los materiales a su alcance, el niño tiene mayor libertad de elección, puede incluir otros materiales u elementos y las posibilidades para crear aumentan.

tabla estimulacion

Por otra parte, con un dispositivo táctil también tenemos cierta limitación de tiempo en cuanto a la actividad de dibujar, ya que debe disponer de la batería necesaria para el tiempo de uso. Podría ser que se agotara la batería en pleno proceso creativo… o puede permanecer conectado a la red, con la incomodidad que supone el cable de la batería. La hoja de papel no tiene este pequeño inconveniente.

Conclusiones

Como vemos de esta comparación, la estimulación a través del dibujo en dispositivo táctil es más limitada y artificial, mientras que la actividad de lápiz y papel permitemayor flexibilidad y un contacto más real con aquello que se está realizando.

Sin duda las nuevas tecnologías han logrado que podamos llevar a todas partes un “escritorio de dibujo” y las aplicaciones que nos ofrecen son muy útiles para situaciones concretas, como pueden ser salas de espera o trayectos en coche. Pero, como todo en esta vida, es el sentido común el que hará de su uso un beneficio para el niño y no un perjuicio para su desarrollo global.

Según la Academia Americana de Pediatría, su uso no debe superar las dos horas diarias. Desde aquí recomendamos que sobre todo en la primera infancia (0-6 años) se prioricen actividades que permitan al niño explorar con todos sus sentidos y un juego con libertad de acción. Por algo será que los grandes magnates de las nuevas tecnologías eligen colegios sin ordenadores para sus hijos, digo yo…

Desde aquí quiero dar las gracias a María Luisa, Laura, Jeimmy, María, Vale y todos los que enriquecisteis el debate sobre este tema en las redes sociales.

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