Hace unos días descubrí un cuento que mucha gente conoce, que ya hace tiempo que se escribió, pero me ha llegado al alma. Creo que de algún modo este cuento y yo nos teníamos que encontrar.

Es curioso cómo actúan los cuentos, porque están llenos de matices y te cuentan cosas sin explicártelas del todo. Están ahí para que tu descubras su significado.

Como muchos sabéis, hace un tiempo escribí un artículo sobre las graves consecuencias que para mi hijo mayor tuvo el dibujo dirigido en el jardín de infancia. Este cuento me ha hecho reafirmarme en lo que os conté.

Aquí te dejo el relato:

Un niño

Helen Buckley (1982)

Una vez el pequeño niño fue a la escuela. Era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el pequeño niño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.

Una mañana, estando el pequeño niño en la escuela, su maestra dijo:

– “Hoy vamos a hacer un dibujo”.

– “Qué bueno”- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes.

Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.

Pero la maestra dijo:

– “Esperen, no es hora de empezar”- y ella esperó a que todos estuvieran preparados.

– “Ahora”- dijo la maestra. “Vamos a dibujar flores”.

– “¡Qué bueno!” – pensó el niño, – “me gusta mucho dibujar flores”. Y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.

Pero la maestra dijo:

– “Esperen, yo les enseñaré cómo”. Y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.

Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo:

– “Hoy vamos a hacer algo con barro”.

– “¡Qué bueno!”- pensó el niño- “me gusta mucho el barro”. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.

Pero la maestra dijo:

– “Esperen, no es hora de comenzar”- y luego esperó a que todos estuvieran preparados.

– “Ahora”- dijo la maestra-“vamos a moldear un plato”.

– “¡Qué bueno!” pensó el niño. “A mí me gusta mucho hacer platos”. Y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.

Pero la maestra dijo:

-“Esperen, yo les enseñaré cómo”. Y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato.

-“Aquí tienen” -dijo la maestra- “ahora pueden comenzar”. El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.

Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.

Tonucci dibujo

Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otra escuela. En su primer día de clase, la maestra dijo:

– “Hoy vamos a hacer un dibujo”.

– “Qué bueno” – pensó el pequeño niño y esperó que la maestra le dijera qué hacer.

Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba dentro del salón. Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo:

– “¿No quieres empezar tu dibujo?”

– “Sí”- dijo el pequeño – “¿qué vamos a hacer?”

– “No sé hasta que tú no lo hagas”- dijo la maestra.

– “¿Y cómo lo hago?” – preguntó.

– “Como tú quieras”- contestó.

– “¿Y de cualquier color?”

– “De cualquier color” – dijo la maestra. “Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo?”

-“No sé”- dijo el pequeño niño.

Y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.

Descárgate el cuento en pdf aquí.

(ilustrado por Frato)

3 comentarios
  1. lupis del castillo
    lupis del castillo Dice:

    Que gusto encontrarlo,siempre se los comento a mis padres de familia,es un Cuento que hay que tener en fisico pegado en el MURAL DE LOS NIÑOS EN MI SALON GRACIAS GRACIAS SALUDOS :))

    Responder

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