Uno de los principales aprendizajes en la etapa escolar es, sin duda, el de la escritura. Sin embargo, su adquisición requiere de un largo proceso, y con la premisa de que cuanto antes empecemos mejores resultados lograremos, las fichas de grafomotricidad han ido tomando cada vez mayor protagonismo. Pero ¿son adecuadas? ¿Se están utilizando teniendo en cuenta el proceso de maduración del niño? ¿Son el único instrumento posible para la práctica grafomotriz?

Antes de empezar a responder estas cuestiones, quisiera exponer brevemente desde donde parte mi inquietud sobre este tema. Como sabréis soy madre y grafóloga, lo que supone un doble interés hacia esta cuestión. Este último año he estado formándome en educación viva, materiales Montessori y reeducación de la escritura, y revisando bibliografía sobre Grafomotricidad. En este camino he descubierto que lo que todos conocemos por fichas de grafomotricidad son ejercicios de preescritura. Y aunque pueda parecer lo mismo, sus premisas de partida y su metodología son radicalmente opuestas.

Personal y profesionalmente me parece irresponsable no exponeros esta cuestión, que sé que levantará ampollas pero nos aclarará a muchos de nosotros el enfoque del que estamos partiendo para enseñar a escribir a nuestros pequeños y los errores en los que se está incurriendo al respecto. Vamos a ello.

LA PREESCRITURA NO ES GRAFOMOTRICIDAD

Si nos paramos por un momento a analizar el enfoque de la preescritura, veremos que se centra en la forma de los trazos, ya que toma como punto de referencia la letra ya formada del adulto. Como el niño no sabe trazarlas y dado que llegar a su perfecta ejecución es una ardua tarea para él, la estrategia es fragmentar sus movimientos y organizarlos en forma de fichas para que los pequeños los repitan una y otra vez hasta su correcta ejecución.

La Grafomotricidad parte desde un punto totalmente distinto. Esta disciplina se centra en estudiar el acto gráfico de escribir desde que éste aparece en los primeros garabatos de los niños hasta que se convierte en escritura. Desde este enfoque, todos los niños son competentes y sus producciones gráficas nos dan cuenta de la evolución de su mente, de su maduración natural.

Como veis, cada enfoque nos va a conducir a caminos opuestos: mientras que en la preescritura se incide en la repetición constante de las formas hasta su correcta consecución, la grafomotricidad propone un acompañamiento del proceso madurativo del niño y basa las intervenciones educativas en lo que se llama la gramática gráfica infantil, es decir, las producciones que nacen de forma espontánea en cada etapa.

LOS PELIGROS DE LA PREESCRITURA

Visto lo anterior, entenderemos porque las fichas son tan desmotivantes (incluso frustrantes) para los niños. Con ellas les mandamos el mensaje de que aquello que ellos hacen no es lo correcto, que deben dejarlo de hacer cuanto antes puedan y seguir un modelo ajeno poco conectado con su nivel e intereses.

Y que decir de los diseños de estas fichas, en muchos casos inadecuados. En muchas se llena el espacio de múltiples estímulos sin respetar el nivel de maduración perceptivomotriz del niño. El tamaño del papel es demasiado reducido para la etapa en la que se encuentran y la propuesta de trabajo que hay en ellas limita el tipo de instrumentos a utilizar. Pero lo más alarmante en mi opinión, son los movimientos que a veces se proponen, que van contra el sentido natural de la escritura.

Poco tiempo después de ejercitar la “grafomotricidad”, les presentamos más fichas con un modelo evolucionado (la letra adulta), que es el final del camino al que deben llegar, justo cuando están empezando el proceso, sin llegar a interiorizar lo que hacen, sin conectarlo con lo que ya saben por sí mismos. No es extraño que aparezcan con frecuencia letras “torturadas” y estáticas, fruto del sistema tan cerrado y rígido que se propone en etapas demasiado tempranas.

En definitiva, hacemos que “corran una maratón” sin entrenar el tiempo que necesitan ni de la forma apropiada, y en una etapa en la que su motricidad, su percepción y su cognicion están aún en desarrollo.

Y yo me pregunto, ¿acaso no surgen de forma espontánea líneas, curvas, ángulos, espirales u ondas en sus dibujos? Y estas formas, ¿no son ya parte de lo que vendrá propiamente en la escritura? Pues entonces solo hay que acompañar este camino justo en el momento en el que cada forma surge naturalmente y reforzar su ejecución.

Pensemos el tiempo que necesitamos en empezar a andar hasta correr, el tiempo que nos lleva interiorizar el lenguaje hasta hacer nuestras primeras frases, la evolución cognitiva que debemos hacer para leer y comprender un texto. De la misma forma la escritura se consigue gracias a la maduración neuromotora, perceptiva y lingüística del niño, un proceso que culmina a los 14 años aproximadamente, momento en el que la letra alcanza la ejecución propia del adulto.

Por eso siempre defenderé que antes no es mejor, incluso a veces peor. Cada aprendizaje tiene un proceso y cada pequeño un ritmo determinado. Todo tiene un momento para ser.

antesnoesmejor

UNA PROPUESTA METODOLÓGICA RESPETUOSA CON LA MADURACIÓN DEL NIÑO

La Grafomotricidad, basándose en la neurolingüística, propone pues respetar y acompañar los tiempos de maduración propios del niño, dando importancia a la vivencia del movimiento, al entrenamiento de la mano y de los dedos desde el juego, al acto comunicativo y del lenguaje como medio fundamental de interacción con los otros.

Es este acompañamiento cobra vital importancia la observación de las producciones gráficas, del garabato al dibujo, y del dibujo a las letras. El trazo no es el objetivo de trabajo, sino el resultado de la maduración del niño y de su vivencia de los movimientos, de los de gran progresión a los más precisos y controlados.

En este ámbito, la Grafologia puede hacer grandes aportaciones gracias al conocimiento que se tiene del trazo y del movimiento de las grafías. Y es ahí donde pretendo poner mi granito de arena en este ámbito. De ahí el nacimiento de mi propuesta, que no es novedosa en absoluto, pero sí que incorpora una mirada más amplia sobre la cuestión por los ámbitos de formación de los que me nutro.

Te invito desde aquí a la formación que estoy preparando sobre “Grafomotricidad sin fichas”, donde daremos la vuelta a este aprendizaje y todo cobrará sentido desde la naturalidad.

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