Hasta el momento no os he hablado mucho de mí, y es que no me gusta ponerme como ejemplo. Pero mi hijo de 3 años ya lleva tiempo diciendo que no le gusta dibujar ni pintar. Me dice “mamá, es que yo no sé”. Y quizá algo de esto os puede estar pasando a vosotros.

En esta entrada al blog quiero hablaros de mi caso y de las consecuencias que ha tenido para mi pequeño que dirigieran sus dibujos en el jardín de infancia. Quizá mi caso le pueda servir a alguien y así consigamos entre todos que no le pase a más niños.

Ser madre trabajadora

Cuando emprendemos nuestro viaje a la maternidad, nos enfrentamos al hecho de que la sociedad no apoya nuestra opción. La necesidad de trabajar, de no “desengancharte” del mercado laboral, te pone entre la espada y la pared: ¿vuelvo al trabajo o me centro en mi pequeño?

En aquel momento, pensé que lo correcto era volver a mi puesto de trabajo y contribuir a la economía doméstica. Así que mi niño tuvo que ir a la guardería desde los seis meses, ya que todos sus abuelos trabajaban y vivían algo apartados de casa. ¿Y dónde llevarlo? Donde todo el mundo te recomienda, “llévalo allí que es la mejor guardería”, me decían. Luego comprendí que les debí haber dicho “¿la mejor para quién?” y mirar más opciones.

Durante el primer curso, donde aun son muy pequeños, más o menos les dejan explorar y moverse a su aire. Y digo más o menos porque una sola persona para unos 8 bebés, por más que diga la ley, es mucho. Si debes dar el biberón o dormir a uno, ¿cómo vas a seguir atendiendo a los demás? Así que ahí estaba mi hijo, en poco menos de 7 metros cuadrados para “moverse a su antojo”.

En segundo curso es donde surgieron las fricciones. Mi pequeño con cerca de dos años tenia “problemas de atención” y peleas con otros niños por tener aquel u otro juguete. Ahí es cuando empecé a ver de verdad que no era cosa de mi hijo, que aquellos “problemas” los estaba generando la línea pedagógica y las condiciones del centro.

En primer lugar con año y medio un niño necesita moverse y descubrirlo todo, y no sentarse frente una mesa en una clase cerrada a rellenar fichas sobre los colores o las formas. No creo que sea el momento ni estén preparados. A no ser que el propio niño quiera hacerlo… En segundo lugar el concepto compartir aun es muy abstracto. En plena época del “mío”, ningún niño lo hace si no es que ese objeto no le interesa. Y tenerlos mucho tiempo (desde el concepto tiempo para un niño) cerrados en el aula agita a cualquiera. A mi misma me agita si paso tiempo encerrada…

Así que entiendo perfectamente que mi niño no quisiera prestar atención y estuviera más “agresivo” de lo normal. Y en medio de todo esto nació su hermana y, por supuesto, él notó el cambio familiar.

Al tercer curso ya no lo quería llevar al jardín de infancia y me plantee seriamente dejar el trabajo, pero el momento de crisis y las buenas condiciones laborales me frenaban. La pequeña tenia 5 meses y en poco tiempo debía reincorporarme. Además estar sola con los dos, con las atenciones que requería la pequeña, me impulsó a llevarle otra vez.

“En la guardería desconecta de la hermana, le va a venir bien”, me decían. Otra vez escuchando consejos vacíos… Lo que tenía que haberme preguntado es si a quien le venía bien era en realidad a mí…No fui valiente, quizás. Recuerdo que en la presentación del curso solo tenía ganas de llorar. Pero ahí estaba yo, escuchando los consejos de las educadoras de que hacía bien y que ellas tenían en cuenta esto en todo momento. Sí claro, como con los otros 22 niños…

El caso es que mi niño dejó de dibujar y pintar. Aún tengo colgado uno de sus últimos dibujos en mi escritorio…

Evidentemente que el nacimiento de su hermana influyó de forma drástica, pero cuando tu hijo te dice que no sabe pintar porque se sale de la raya y llora por ello, y tu nunca le habías dicho nada sobre ello, o cuando te dice que no sabe dibujar una determinada cosa porque se lo dijo tal educadora, ahí, lo siento, pero necesariamente ha tenido que influir como se ha trabajado en el aula. Si no, ¿de dónde iba a sacar mi hijo que “no sabe hacer” o que “no se puede salir de la raya”? Así que al final, me entró la cordura y lo saqué de ese centro.

Las fatales consecuencias de la actividad dirigida

Han pasado ya 7 meses desde que no va a ese jardín de infancia, pero mi hijo aun no dibuja ni quiere pintar. Frases como “es que no sé” o “es que no puedo” siguen saliendo de su boca cuando yo jamás se las dije. Solo he conseguido que pinte con pintura de dedos o con las “carreras de colores”. Al principio probé dibujar y pintar cerca de él a ver si se animaba, pero esto no hace más que perpetuar el mensaje adulto de que “no puede” hacerlo como lo hago yo…

La cuestión es que ahí está la huella que ha dejado el trabajo rígido y pautado que recibió en el jardín de infancia. Y aun vamos a tardar tiempo en “curar la herida”.

Estas son las consecuencias negativas más evidentes de frenar su impulso natural, ya sea en el dibujo o en otras actividades de aprendizaje del pequeño:

  • Disminución de su autoconfianza
  • Pérdida de autonomía personal
  • Dependencia en la toma de decisiones
  • Desmotivación hacia la tarea
  • Sentimientos de frustración e impotencia

Como os decía, no quiero ser ejemplo de nadie, pero he querido hablar de este tema porque es importante que lo tengamos en cuenta y porque seguro que muchas y muchos os vais a sentir identificados, ya que aun existen muchos centros donde se entiende la enseñanza como un trabajo dirigido.

Creo que es responsabilidad de todos devolverles el poder a los niños, PODER sobre sus actos, poder de que son capaces de hacer lo que quieran y como quieran siguiendo su instinto.

Los niños y su educación debería ser lo más importante para todos, ya que nuestra sociedad del mañana se está fraguando hoy. Así que, ¿cómo queremos que sea?

4 comentarios
  1. Sara
    Sara Dice:

    A mi hijo le está pasando algo así, no quiere hacer los dibujos para el colegio y tiene 4 años. Los hace, pero de mala gana, rápido y mal, cuando yo se que podría hacerlo mucho mejor, no una obra de arte pero si algo relajado y con paciencia. Yo creo que está frustrado y que se siente poco competente, y esa sensación no le gusta, él quiere hacerlo bien y se da cuenta de que no puede hacer los dibujos que cree que se le piden. Todas las semanas trae un libro del colegio y tiene que hacer un dibujo que le guste del libro, creo que trata de hacerlo igual y como no le sale, le ha cogido manía. Espero que ahora que nos hemos dado cuenta de lo que ocurre podamos ayudarle sin coartar su iniciativa y sobre todo que lo disfrute y lo haga con paciencia.

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    • Judit Cueto
      Judit Cueto Dice:

      Exacto. Lo primero es darse cuenta de lo que está sucediendo. Es muy importante que tu hijo pueda dibujar aquello que quiera y en el momento que le apetezca, sin forzar. También es vital que no se juzguen sus dibujos, que no estén sujetos a evaluaciones, aunque por lo que comentas es difícil que eso lo hagan en la escuela… todo lo que podáis ofrecerle en casa para que disfrute será un regalo para él. Tenéis todo mi apoyo. Un fuerte abrazo, Sara.

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  2. Conny Milagrito Acuña Espinoza
    Conny Milagrito Acuña Espinoza Dice:

    Hola mi hijo tambien presenta esa actitud quisiera saber que hiciste o como lo ayudaste a tu niño.

    Gracias,

    Responder

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