Hace unos días que ando leyendo artículos sobre la importancia del juego en los niños y escuchando de nuevo una charla de Arno Stern sobre la educación creadora, y esto me ha animado a escribir sobre el tema y ofreceros mi visión.

En otro de mis artículos introduje ya el tema de las valoraciones que hacemos los adultos de los dibujos infantiles. En este artículo quiero insistir en la importancia que el dibujo tiene en el niño, con el propósito de rescatarlo de alguna manera de un mundo adulto que lo oprime y condiciona desde bien pronto.

Arno Stern lleva décadas postulando sus ideas basadas en la experiencia del Closlieu, un espacio creado especialmente para recuperar el placer por el juego de pintar.

¿Qué es el juego de pintar?

Como sabréis, el niño aprende mediante el juego. Esta es su actividad principal y fundamental para conocer el mundo y aprender. Todo es juego y mediante él interactúa con su entorno y lo va comprendiendo. El dibujo es para él una actividad más de juego.

Cuando un niño traza un dibujo no está pretendiendo nada, solo juega y experimenta. Este juego es atemporal y universal. No hace falta tener 5 años para jugar a pintar, no hace falta ser de un país concreto. Solo es necesario dejarse llevar y pintar.

¿Cómo interferimos en el juego de pintar?

Cuando dibuja, el niño no tiene una intención concreta, no está intentando lanzarnos un mensaje consciente de aquello que dibuja. Simplemente juega y se expresa a su modo. No busca tampoco la estética, ni el elogio ni ningún otro premio. Lo hace porque le sale de dentro. Es, como decía, una necesidad más de jugar y conocerse.

Es por esto que, cuando le preguntamos por lo que hace el niño se debe quedar perplejo ya que simplemente juega. Probablemente si le viéramos jugar con sus muñecos de una forma concreta, no le preguntaríamos qué hace porque a los ojos adultos entendemos que es un juego y que él está montando su historia.

También por eso, colorear un cuaderno de dibujos es como pautar lo que debe hacer, acallar su juego y su necesidad interior de expresarse sin limitaciones.

También es por lo que valorar y exponer sus obras ante los demás confunde este juego hasta el punto de que entienden que el dibujo sirve para conseguir algo concreto. Ven que lo importante ya no es el juego, sino lo que produce en los demás y lo que consigue con él.

En sus talleres, Arno Stern crea las condiciones necesarias para que este juego vuelva a resurgir como fue antes de todo esto. Pero nos dice que es un proceso largo hasta recuperar su esencia, sobre todo en los niños (algunos necesitan años).

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Tomando como referencia las características del Closlieu de Arno Stern, podemos adaptarlas a nuestra realidad para conseguir un efecto similar. Para ello, te animo a seguir estas pautas:

Preparamos un espacio para colgar nuestros murales o situar nuestras láminas, como una pared o una mesa amplias. El espacio será tranquilo, sin interferencias como la televisión o una charla de trasfondo. Se recomienda una luz clara, pero que no dependa del sol para que la iluminación no cambia en la habitación donde estemos al pasar el tiempo.

Proporcionamos un material en buen estado, ordenado y limpio, donde se identifique cada color. Al principio pondremos los principales colores de la paleta, para luego ir añadiendo nuevos con el tiempo.

Nosotros somos los acompañantes, responsables de que durante la actividad el niño se sienta cómodo y tenga todo lo necesario para su juego. No hace falta adoptar otra función. No necesitamos valorar nada, ni corregir nada, ni tampoco inmiscuirnos sin su permiso. Debe sentirse acompañado, que su juego se valora, pero evitando comentarios y juicios de valor. El niño está jugando, todo va bien.

El tiempo vendrá marcado por el propio niño, el determina su comienzo y su fin. Dependiendo de la edad y de los intereses de ese niño la duración será distinta. Lo que sí es conveniente es reservar un tiempo a esa actividad para que pueda realizarse regularmente. Una vez finalizada la actividad, guardamos el dibujo con la fecha en la que se realizó

Os invito a visitar el blog de Seeducansolos, donde se habla sobre este juego y cómo llevarlo a cabo en casa.

Es posible que vuestro hijo prefiera otro tipo de actividades, ya que cada niño tiene sus preferencias a la hora de jugar y conocer el mundo. Habrá los que lo hagan a través de la música principalmente, otros preferirán el movimiento. Pero a la hora de jugar a pintar (y jugar en general creo yo) estos consejos pueden devolverle al niño el placer de pintar por pintar, de hacerlo según su naturaleza, sin presiones ni condicionantes.

Soy consciente de que lo que propongo es diferente, incluso difícil de realizar. Es algo que a los adultos, a los que tampoco se nos ha respetado nuestro juego de pintar, nos cuesta entender y llevar a cabo. A mí también me genera dudas y me hace entrar en contradicción con cosas que creía hasta el momento. Pero es un juego necesario. En nuestra mano está restablecerlo y hacer que perdure. Creamos en él y no lo destruyamos.

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